Cuánta bestialidad en el rostro del humano y CUÁNTA HUMANIDAD EN LA CARA DE LA BESTIA. La mirada del hombre borracho de odio. LA MIRADA DEL ANIMAL SEDIENTO DE PIEDAD. Frente a frente el loco planea su asesinato y el muerto aún no sabe que ya lo está. Entre ambos un aire que nos ahoga, entre ambos el espacio que nos corresponde, nuestra espalda vuelta hacia el que sangra, y nuestros puños cerrados apuntando al criminal.
España, ese país donde a un "humano" cubierto de sangre de un animal torturado se le llama maestro y se le concede una Medalla a las Bellas Artes.
Somos tan cultos que consideramos los actos de golpear, humillar y matar totalmente artísticos












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